ponle un nombre!

 

 

 

 

 

 

Son muchas cosas las que te marcan en la vida y una de ellas los profesores.

Yo tuve uno increíble, el profesor de Proyectos I, con una frase cambió totalmente mi forma de ver los espacios.

Cuando corregías, no te decía bien o mal, te decía: ¡ponle nombre al proyecto!

Al principio yo no entendía tanta insistencia en bautizar a la criatura pero poco a poco me di cuenta de que si no eras capaz de darle un nombre tu proyecto hacía aguas…

Nos hacía pensar para que nosotros llegásemos a nuestras propias conclusiones, para mi su frase hablaba de la importancia de la idea, algo que yo ya tenía muy interiorizado en el mundo de la publicidad pero que se me había pasado por alto en el mundo de la arquitectura.

Parece algo muy obvio pero no lo era tanto, al empezar, sólo pensabas en satisfacer necesidades por lo que salían muchos mini proyectos dentro de un mismo proyecto. No estaban cosidos unos con otros por la idea. Eran lineales. No transmitían nada.

Ël, con esta frase, me enseñó a ver la realidad con las gafas de la risa, con cristales de colores, con mucha graduación para cuestionarme siempre lo que veo. Son gafas de juguete para no crecer jamás.

Creo que sin él, Sanatorio de Ideas no sería ni sanatorio, ni el centro de los proyectos la idea.

¡ponle un nombre!
Gracias Carlos Asensio por enseñarme un nuevo idioma con el que contar historias a través de los espacios.

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